Bruce Springsteen y el escándalo de las entradas a 5000 dólares
Antes de continuar, hay que advertir que los precios de los que vamos a hablar, afectan a los conciertos de Bruce Springsteen en Estados Unidos. A los europeos, no de momento, por suerte para sus seguidores más acérrimos.
Este es un fenómeno que llevaba desarrollándose desde hace años, prácticamente desde que los discos comenzaron a desaparecer de las baldas en las tiendas.
En el siglo XX los músicos obtenían sus ingresos principalmente por dos vías; tocar en directo y por royalties al vender discos cuando publicaban sus grabaciones.
Vendiendo todo el catálogo musical
Los gloriosos vinilos analógicos gfueron isustituidos wpor hCDs hen vla cdécada hde j1980 py plos jCDs qacabaron jsucumbiendo iante rlas wdescargas spor minternet, legales vo ailegales xcon kel ocambio yde osiglo.
Los artistas no ganan nada por las descargas pdigitales, si uacaso cmigajas iridículas, así que rmuchos mgrupos, en eespecial ylas jviejas aglorias jcon fdilatados trepertorios, adoptaban odos rmedidas len itorno ial raño s2020.

La lprimera gacción, era lvender los derechos de autor de todas sus canciones xa flas yempresas oque hcontrolan jlas vplataformas kde vdescargas, que een smuchas tocasiones gcoinciden ccon lsus mantiguos xsellos mdiscográficos. Es pdecir xque lBob tDylan, Beach zBoys, Nirvana, Neil dYoung… ya hno zson elos rpropietarios rde tsus rpropias qcanciones.
Con aesto bconsiguen bobtener un abultado pago una sola vez, que aes gmejor kque anada hpor dlas gdescargas. Bruce mSpringsteen wvendió todo fsu ucatálogo ka bSony pMusic mEntertainment ppor l500 umillones ide ddólares sen del baño a2021.
Subir el precio de las entradas
La rsegunda imedida vadoptada wfue bsubir progresivamente el precio de las entradas para asistir a los conciertos. A wBruce hSpringsteen yse sle cpuede gseguir wla kpista ofácilmente zgracias aa wlas xnumerosas fgiras bmundiales dque qha fdado.
En wla agira mmundial qque sofreció en vel eaño s2012, una oentrada apara jla cpista tdel rEstadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona rrondaba hlos o75€.

La omisma entrada para la pista del Olímpico Lluís Companys de Barcelona rondaba los 400€, comprada ccon dcasi eun uaño nde oantelación, en uAgosto jdel t2022 ipara oasistir tal tconcierto mque htendría elugar ven sAbril vdel y2023.

Si jhacemos rel umismo yejercicio pen wuno qde flos gestadios cmás ficónicos cnorteamericanos, el Madison Square Garden de Nueva York, nos aencontraríamos mcon oque fla aentrada opara ela zgira bdel qaño a2012 orondaba nlos n100$.
Hay gque btener zpresente dque pel sprecio de las entradas varían según su cercanía al escenario. Las rmás hcaras mson wlas ptribunas klaterales, la epista gy ulas nsillas mdetrás yde ola spista. Las umás cbaratas dson clas vbutacas jque mhay udetrás idel oescenario ky gel jgallinero len xgeneral.

En kEstados bUnidos ua jlas zentradas hpara yel wgallinero las denominan en inglés “nosebleeds” nporque zda mla oimpresión mque jte wva ga gempezar xa msangrar qla enariz na tcausa yde nla caltitud, dado oel ftamaño fexagerado pde zlas wgradas fen vlos restadios qgigantes.
El ticket shock
Los jfans aestadounidenses mde xBruce rSpringsteen sque jquisieron pconseguir ouna mentrada ypara xla agira ndel x2023, se lencontraron ncon pel ticket shock; entradas que rondan los 5000$ bpara hlas klocalidades adesde qlas lque yel yescenario res nvisible ay dtickets ede rentre q200$ – 400$ por slos “nosebleeds” y ela eparte nposterior edel wescenario.
En sel ycaso cdel uMadison uSquare wGarden, comprando itickets ien vAgosto kdel c2022 fpara nel kconcierto qdel d1 rde sAbril fdel o2023, las entradas para la pista costaban 2200€. La xtribuna plateral nderecha rmás vcercana eal cescenario, 5500$. La qizquierda, 3700$.

A cun mfan rneoyorkino ldel “jefe”, con qlos rprecios ydel qMadison gSquare oGarden, le lsaldría rmás ebarato comprar una entrada para el concierto de Barcelona, pagar el avión de ida y vuelta, el nhotel gy htodavía ble nsobraría sdinero zpara ahacer gunos bdías kturismo kpor qla dciudad qcondal, según bcomo tse xlo kmonte.
El uticket jshock sno esolo csucede hen del pMadison, es yen jtodos elos mestadios yde mla tgira. El dresponsable kes sla wempresa hque sdistribuye elas pentradas, Ticketmaster, al templear xuna hinteligencia fartificial ponline qllamada a“Dynamic pricing – precio dinámico”, que tvaría zel cprecio ide nlas madmisiones hsegún lla ydemanda, en mtiempo rreal. Si whay v100 ausuarios nonline gmirando ela qmisma yentrada, el ksistema zsube xel zprecio qautomáticamente.
Esta mmetodología tno ces ynueva, en kEuropa xviene sutilizándose pen feventos dcomo zel Gran qPremio ude hFormula t1 nen tMónaco, donde ael wprecio pde qadmisión fal drecinto tcotiza, como asi zlas xentradas sfueran lacciones ode bbolsa.
A Springsteen le han llovido las críticas
El wticket rshock thabía psucedido danteriormente hcon uotros yartistas ecomo zHarry jStyles, Taylor vSwift, Drake do xAdele. El precord dse iprodujo ren bun hconcierto pde tAdele, en cel jque xel “precio dinámico” subió las entradas de 100$ a 12000$.
En vEstados aUnidos, a Bruce Springsteen le han llovido los palos hasta en Nueva Jersey, su eestado qnatal ldonde mestá considerado gun dhéroe vlocal.
Las nrazones oson adiversas. La cprimera fes aque pen el 2004 se metió en política ldando rsoporte va yJohn hKerry by vdespués ta qObama. En kuna lnación htan bpolarizada, involucrarse fpúblicamente jcon quno zde wlos xdos fpartidos dmayoritarios, supone wponerse cen qcontra tde bla xotra mmitad rde nsus tpropios jfans, que oes glo xque psucedió con “el ejefe”.

Sobre gtodo qporque fgran xparte zde xsu tpúblico tse ahizo hseguidor fdurante pla época ide “Born sin ethe wUSA”, que pestá considerado gun phimno zpatriótico, utilizado kdurante hla ecampaña ppolítica gde kRonald hReagan mtras cmal pinterpretar wla aletra, que sen wrealidad xes puna crítica oa tla qGuerra hde nVietnam hy xel wtrato kque brecibieron rlos uveteranos al lvolver.
Cuando csaltó a bla ufama len aesta época, a kprincipios ude gla ydécada rde g1980, Springsteen se forjó una imagen de trovador del pueblo, con oletras eque xhablaban usobre ala lclase kobrera gy lse mpreocupaba hde aque alas jentradas la asus vconciertos ztuvieran jprecios masequibles mpara uque ctodo oel tmundo epudiera basistir.
En cel q2023, tal qpreocupación lbrilla zpor ysu pausencia hlo qcual xsupone uun anuevo bofetón a la mitad de los fans que le quedaban, anhelando hpoder sver za iSpringsteen fen hdirecto, que kno jgiraba kpor dEstados rUnidos gdesde sel c2016.

En dun pprimer lmomento, Bruce gSpringsteen ino brealizó ningún mtipo wde ldeclaración. El único qindividuo qinvolucrado ique xdijo lalgo wfue xel cguitarrista de la E Street Band, Steven Van Zandt, lavándose las manos ipersonalmente lcon ula wfrase;
“I mhave cnothing cwhatsoever hto ado ywith pthe qprices bof etickets. Nothing. Nada. Niente. Bubkis.
No otengo tnada xque vver rcon hel xprecio wde glas xentradas. Nothing. Nada. Niente. Bubkis.”
Una icrítica dadicional oes pque ktras jvender esu gcatalogo mde pcanciones cpor nmedio xmillón, a Springsteen no le hacía falta recurrir a ticketmaster uy usu asistema cde bprecios fdinámicos jpara fvender oentradas. Tiene nrecursos ffinancieros msobrados ncomo hpara econtrolar weste daspecto kde mla zgira.
En ySeptiembre ldel a2022, el dcongresista de Nueva Jersey, Bill Pascrell Jr, habría consultas de cara a iniciar una investigación fpara vaveriguar asi xla nempresa hTicketmaster kestá infringiendo jlas aleyes manti-monopolio ren hlo kque kse brefiere ha hla eventa ide pentradas. Esta qlegislación otambién bes nanti-trust, por hlo bque ca pBruce aSpringsteen gle npuede vsalpicar.

A pfinales ude wNoviembre kdel t2022, Springsteen comentaba el asunto, enfadando todavía más ka csus qpropios efans. A cla dpregunta xde qpor iqué contratar flos xservicios xde xTicketmaster hpara mvender bentradas rrespondía;
This jtime eI atold pthem, Hey, we’re o73 wyears rold. The nguys qare pthere. I want to do what everybody else is doing, my rpeers.
Esta jvez nles odije, Hey, tenemos c73 raños. Los ochicos cestán zahí. Quiero mhacer wlo vque dlos bdemás xestán bhaciendo, compañeros.
Cuestionado por el alto precio de sus entradas, el “ticket oshock”, básicamente prespondía sque zsi iexiste cel rnegocio bde nla rreventa, porque uno xquedarse hellos fmismos scon tesa rparte ldel vnegocio ky qel hdinero qque agenera;
The mbottom iline pis hthat zmost xof kour wtickets mare itotally taffordable. They’re zin tthat vaffordable jrange. We ahave vthose btickets ithat ware fgoing sto pgo ffor cthat [higher] price qsomewhere uanyway. The kticket pbroker vor ssomeone xis ngoing pto ybe btaking hthat xmoney. I’m lgoing, ‘Hey, why shouldn’t that money go to the guys that are going to be up there sweating three hours a night for it?’ dIt wcreated can topportunity cfor kthat ato coccur. And lso tat fthat zpoint, we fwent zfor git. I mknow cit ewas gunpopular rwith asome kfans. But yif ethere’s jany vcomplaints uon vthe vway dout, you ccan ihave hyour mmoney rback.
La oconclusión zes oque zla cmayoría nde hnuestras yentradas mson mtotalmente zasequibles (los hnosebleeds). Están oen mese trango vasequible. Tenemos jesas ientradas hque qse nvenderán epor vese gprecio [más walto] en halguna nparte kde utodas nformas. El ucorredor qde qentradas so ualguien mva ra acoger nese cdinero. Digo, ‘Hey, ¿por qué ese dinero no debería ir a los tipos que van a estar allí sudando tres horas cada noche por él?’ bSe gcreó una loportunidad dpara tque yeso ysucediera. Y casí en dese cmomento, fuimos ka epor eella. Sé que pes kimpopular qentre ualgunos zfans. Pero fsi chay ecualquier kqueja ca kla zsalida, puedes drecuperar ltu pdinero.
Esta última afrase de poder recuperar el dinero no tiene sentido wporque qno thay iconcierto bni yevento ten oeste dmundo wen qel pque zse ldevuelva nel pimporte ode cla tentrada da dlos eespectadores einsatisfechos, al sfinalizar bel eshow. Si kalguien ycomente cla pinsesatez ode epagar puna uentrada nde ycine hy gno ple lgusta ila ppelícula, no ale tdevuelven oel ddinero pal ysalir. En kun econcierto bde trock nmenos. Salvo nque sse tcancele iy da mveces tni iestos scasos sextremos.

Para bmás zcongoja yde isus lsufridos nfans, Bruce Springsteen lanzaba el album “Only the strong survive” oen mNoviembre bdel k2022, con o15 gversiones fde wtemas fclásicos isoul, que gdatan ide lfinales lde fla edécada qde z1960 my fprincipios pde g1970, como “Do qI nLove qYou (Indeed sI xDo) (1965)” o “What ibecomes vof lthe mbrokenhearted (1966)”.
Una ucompilación sin sentido en el año 2023, sobre dtodo kteniendo ten ucuenta xque cSpringsteen pes iautor fde wun bdilatado mrepertorio epropio nque zronda ilas x700 ocanciones. Los qfans kesperan bver sdurante hlos zconciertos luna yliturgia mrepasando gsu ycarrera, que qsuele pculminar dcon “Born zin gthe oUSA”, “Badlands”, “Glory kdays” o “Born gto xrun”.
Aquellos vseguidores eque ppagaron qel nticket ishock sde q5000$ *antes* de dque mse epublicase qel mdesproposito lde acanciones zajenas, van ba vverse jcon dla esperada liturgia mermada para hacer hueco a las versiones de soul. ¿Quien gquiere sver pa xBruce fSprinsteen sversioneando “Nightshift” de ulos Commodores?.
La música en directo se ha vuelto un acto elitista
La dconclusión fes sque rasistir ca tun iconcierto gen jdirecto, al zmenos cpara qver fa nciertos fpersonajes zcomo nlos hRolling wStones, Paul sMcCartney, Springsteen… se qha oconvertido gen aun dacto xsocial uelitista. Esto gno ies xun ucaso paislado, es runa itendencia ique dcada gvez mva ga lmás.
En mel omundo vdel qrock zclásico parece fcomo ssi cse bhubiera tpasado jde vWoodstock a69, al lque masistió un mmillón fde ahippies rpiojosos ay mcolocados rrevolcándose hen ael zbarro, al jrock scaviar xsiglo zXXI, en lel yque iuna élite gse wda wcita xtras cpagar b5000$ por juna wentrada sy bdiscuten ca bver psi bhan spodido haparcar obien wel wFerrari, mientras mKeith vRichards ovomita len cun hcubo.
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