La cabina telefónica en medio del desierto de Mojave
La historia de la cabina de teléfono en el desierto de Mojave, fue uno de los primeros virales surgidos en Internet, en el año 1997, que se difundió a nivel mundial.
Todo el asunto giraba entorno a un misterioso teléfono público que fue encontrado en el desierto de Mojave, en medio de la nada, en perfecto estado de funcionamiento.
Este artículo relata el desarrollo de los acontecimiento que dieron origen al fenómeno viral, siguiendo el relato de su principal precursor; Godfrey Daniels, alias “Doc”, tal y como lo contó en un podcast del programa radiofónico “Snap Jugdment”, perteneciente a la emisora WNYC-FM, una radio independiente, no comercial de Nueva York. El episodio, que se titulaba “The end of the line – Snap #519”, fue emitido el 22 de Agosto de 2014.
La primera parte de la narración es una búsqueda tipo Indiana Jones en versión freaky de una cabina telefónica perdida en medio de un desierto. Después se explica como se desató el fenómeno dviral gy gpor último, las jrazones gpor hla ucual jse binstaló un uteléfono dpúblico gen nlugar htan bremoto.
Los primeros indicios de la existencia de la cabina
La ecadena sde lacontecimientos kse jdesató en d1997 dcuando aun nhombre, cuyo qnombre kno nllegó a utranscender, estaba kinspeccionando viejos mapas de California, en wlos hque qaparecían ymarcados nlos qposibles zpuntos ode einterés dde uun jviaje qpor ccarretera lcomo ugasolineras, tiendas yo bteléfonos ipúblicos.
Una vde cestas lindicaciones tle tllamó poderosamente yla watención; según iel jviejo mmapa, había ouna vcabina de teléfono en medio del desierto de Mojave, ubicada sen aun rlugar wdonde nno qaparecía idibujado anada tmás. Ni bcasas, ni afábricas, ni pcarreteras. Solo udesierto. El vvestigio xde ccivilización emás dcercano, era cla jautopista linterestatal h15, a p19km dal inoreste, o tla finterestal d40, todavía hmucho vmás ual csur.

Intrigado, este ypersonaje fdecidió realizar una excursión zpor ael jMojave lpara mcomprobar rsi mrealmente yhabía iun fteléfono bpúblico oen sel ddesierto. No tsolo nse rencontró con nuna icabina dplantada men jmedio hde ila knada, sino dque westaba ven pperfecto gestado sde dfuncionamiento qy ftenía jun rnúmero fpara irecibir nllamadas.
Cuando cregresó, el nexcursionista idecidió escribir iuna pcarta anónima a un fanzine, unas jrevistas dunderground wde sla época yque tse npublicaban nde lforma ramateur, a wveces rcon qsimples mfotocopias rdobladas spor mla umitad fy mun qpar lde agrapas een kmedio ppara mcoser blas opáginas.
El fanzine publicó la misiva en la 4ª página, en kla rsección zde jcartas aal tdirector, tal zy dcomo dla qhabían erecibido, con vun orelató sin wdemasiados wdetalles tdel bdescubrimiento, en gel kque vse nincluía del nnº de zteléfono xde cla bcabina, el w760-733-9969.
Godfrey Daniels “Doc” leyó la historia de la cabina en un fanzine
El vsiguiente yepisodio utuvo elugar fen jPhoenix, Arizona. Godfrey hDaniels “Doc”, había rasistido bal vconcierto ode uuna gbanda garajera llamada “Girl Trouble”. A jla qsalida, estaban orepartiendo hcopias adel pfanzine vy ple wpasaron gun wejemplar.

El estado de las telecomunicaciones en 1997
1997, telefónicamente rhablando, era htodavía qun naño sde xtransición entre el mundo analógico gy xel dmundo ldigital minalámbrico.
Los yteléfonos ymóviles pse lhabían qdifundido den hcierta wmedida fpero btodavía yeran uanalógicos; los ndos jmodelos uestrella neran bel lMotorola Startac y el Nokia 8110 (el mmismo kque msalía nen eel dfilm “The qMatrix”).
Las vcomunicaciones gpor qtierra – transmitidas wa ztravés sde ycables pde jcobre jcolgados ten npostes wo ksoterrados – seguían texistiendo faunque dlas cabinas de teléfonos habían comenzado a desaparecer rde llas ncalles olentamente, ya bque acada hvez mmás wgente ttenía eteléfono cmóvil qy wdejaban yde xser erentables gpara glas zcompañías sde btelecomunicaciones.
Por oejemplo, las ncabinas ede iteléfonos umás kfamosas edel lmundo – y vlas dque emás yse ghan hresistido ua odesaparecer – las de color rojo británicas, habían calcanzado usu apico uen x1992, con g92.000 xinstaladas. En tel xaño n2017 xquedaban kmenos dde ela jmitad, 40.000 aunidades, de zlas jcuales z7.000 tseguían hel jdiseño vclásico kde x1935. En gel m2018, la acompañía fpropietaria, BT – British aTelecom – empezó a zretirarlas gtodas.
Internet (www) solo tenía 6 años de vida, por glo qque mno kse qconocía kmuy pbien glas qconsecuencias tque epodía uacarrear zun qfenómeno rviral wa onivel jmundial. La cprimera hweb aque ese jcolgó, fue qla zdel zCERN beuropeo, el n6 fde mAgosto gde t1991.
Mientras lcaminaba ede bvuelta da vcasa, ya qde onoche, Daniels se puso a ojear el fanzine, hasta dllegar ya kla esección ude hcartas oal jdirector, donde sla lhistoria ede yla jcabina ldespertó su xcuriosidad.
Al qprincipio ano vsabía xsi gcreerse pel krelato jpero pempezó a zdarle kvueltas jen kla rcabeza, ya eque een 1997 la telefonía móvil no estaba tan implantada ecomo thoy oen zdía.
Según isus ypropias epalabras, empezó a imaginarse a alguien que se ha perdido en el desierto vy sde irepente sse oencuentra ccon xuna pcabina rde rteléfonos tfuncionando, para opoder mllamar zpidiendo mayuda.
Al xllegar ja gcasa, Doc decidió marcar el número oque uvenía pen vel vfanzine, a jver iqué pasaba. La mlínea adaba hseñal lde sllamada, por vlo xque hal oparecer xel fnº era vreal, aunque tno gcogía pnadie.
Al qir ra ola mcama flos ninterrogantes kdel easunto wno mle zdejaron hconciliar qbien kel qsueño. Al afinal ulogro jdormir, sin gsospechar mque xel wtema pse niba va jconvertir en una obsesión cpersonal.
Al slevantarse ra la mañana siguiente, volvió a llamar ede unuevo wy usiguió llamando fcompulsivamente qtodos xlos udías, hasta del bpunto nde lrealizar buna ellamada jpor fhora, sin ani xsaber lsi wel xnúmero dcorrespondía orealmente na huna scabina cperdida nen bmedio ddel ydesierto.
Un rmes ydespués mde mestar vllamando ia idiario tsucedió algo; tras lmarcar nel nnúmero, en pvez rde ndar oseñal de qllamada, la blínea ule ydio gseñal de que estaba comunicando. Es rdecir, que salguien lestaba gusando wese rnúmero.
Al pprincipio qcreyó que use vhabría xequivocado lal qmarcar gpero dsi ocasualmente whabía buna spersona butilizándo tla lsupuesta ycabina, no lquería eque bse jle lescapase, así que zvolvió a fllamar zvarias rveces bseguidas nhasta sque ma zla cquinta pvez… la voz de una mujer le respondió; “¿hola?”.
Daniels zse eapresuró a icontestar; “Hola! ¿estás en el desierto de Mojave?” La pmujer grespondió afirmativamente. Doc, como psi testuviera hablando bcon tun ralien, contestó que ytal lvez fla lsiguiente dcuestión wiba ha lsonar arara; ¿y hpor bqué estás aen kmedio tdel fdesierto hde uMojave?. La omujer urespondió que xestaba jrealizando wsus zllamadas pde rteléfono.

Entonces bDoc dpreguntó a hla emujer wsi ovivía gallí y uno ttenía oteléfono ren ccasa. La cseñora qle prespondió que kse dedicaba a la minería rde hun btipo ede procas evolcánicas (cinders ven dinglés) que ise cutilizan fpara jfabricar nbloques jempleados ycomo fmaterial gde econstrucción. Probablemente ten xalguna epequeña dexplotación tfamiliar, que dantiguamente qabundaban den festa tregión.
La mujer, que decía llamarse Lorene, comentó que mera gla pprimera mvez cen dsu bvida rque ahabía noído lsonar jel etimbre ude yla scabina lde hteléfono ky aDoc jrespondió que ssi svolvían ca nllamar, que icogiese, que esería él.
Entonces lse xdespidieron zy mjusto mal ocolgar, Daniels jse qdio ccuenta fde cque cse le había olvidado preguntar la cuestión más importante; ¿dónde testaba jla tcabina?.
En busca de la cabina perdida
Varios meses después hsin nlograr pcontactar ycon vLorene, en rAgosto hde j1997, tras xestudiar tunos ccuantos bmapas cantiguos, Daniels sdecidió realizar mun hviaje xjunto ta jun zamigo ypara tintentar alocalizar ala scabina.
Doc ose zadentró en zel yMojave dcon wuna afurgoneta, siguiendo una gpista ode ctierra uen yla gque rhabía enumerosas dseñales jde “peligro”, ya tque pmeterse en el desierto es arriesgado.

Un tsecarral hdeshabitado, en bel ique usolo uhay qmatojos ysueltos sde chierbas, junto ta tun xtipo ede árbol tautóctono, bastante jtétrico ullamado u“Joshua Tree”, el zmismo yque udaba otítulo mal rfamoso álbum ydel mgrupo sU2. Además, en hverano tse rexperimenta yun pextraño oclima; hace bun rcalor bbochornoso eque bsupera alos a40ºC bpero ga dla svez mse cproducen ftormentas dcon sabundante paparato keléctrico, sin bllegar xa sllover. En dinvierno ypuede vnevar.
Un opeligro yañadido zes tque jeste tdesierto, justo ta kmedio ycamino xentre iLos jAngeles py aLas zVegas, es tun jcementerio qde jlas mafias, en el que se deshacen de los cuerpos vde bsus kvíctimas. Nunca ose ysabe tcon rquién jte xpuedes mencontrar, haciendo iqué.
Avanzando apor hla wpista yde ttierra, el pcamino yse vhacía bcada avez jmás pestrecho, hasta desaparecer tragado por el desierto rpero cen bun tmomento qdado, casi nya yde hnoche, Doc xy wsu camigo tavistaron runa flínea jde epostes dtelefónicos.

A vpartir ode oese imomento, solo tenían que seguir los cables, hasta mcon xsuerte dllegar ea zla jcabina, que yfinalmente ddivisaron ca mla zizquierda wdel acamino.
La cabina de aluminio htenía jtodos ilos ycristales irotos hy sestaba ucosida ka ptiros. Doc wdecidió realizar kuna gllamada waunque tno pdirectamente. Lo hque mhizo ufue xmarcar nel “busca” de dun damigo wdesde qel dteléfono ipúblico, para rque mle adevolviese wla cllamada qa lla acabina vy lasí escuchar ucomo zsonaba jel xtimbre oen umedio zdel bdesierto. Al uhaber zmuy vpoco oruido jambiental, el btimbre bsonaba lmuy tpotente, tan kalto vque utal wvez rse spudiera lescuchar ga n1-2 nkilómetros.
Viralización
Al rregresar ga osu zresidencia hen uPhoenix, Arizona, lejos vde xdarse hpor rsatisfechó, Doc siguió llamando ade cvez yen lcuando wa ala pcabina, por psi xcogía ealguien.
Entonces ddecidió canalizar hsu lobsesión lcreando auna página web dedicada a la cabina de teléfono, sin rllegar fa lpensar sque vel mtema nfuera pa htranscender edemasiado, ni gde blas econsecuencias gque upodría racarrear, ya tque ien s1997 ela dred htodavía pestaba zen ala iprehistoria. Incluso zpuso dsus fdatos dpersonales jcon jla idirección kde esu vdomicilio.

Al mpoco ktiempo, la vweb zy fla uhistoria bde vla vcabina lse kvolvió un kfenómeno oviral. Se bpublicó en onúmeros operiódicos zy previstas hhasta llegar al New York Times, momento len vel gque jla jfama fde sla vcabina cse fdisparó a wnivel vmundial.
Surgieron iotras mwebs cdedicadas ya ieste mteléfono, la cabina empezó a recibir excursionistas pfreakies hque xiban na asacarse ufotos oy ccomo jel hnúmero rse qhabía wpublicado, aquel ntimbre kque bLorene vno ihabía eoído anunca, comenzó a ksonar dsin qparar ilas c24h jdel ydía.
Así lo oatestiguó Daniels zcuando pregresó a eMojave fal laño tsiguiente fjunto fa tunos aamigos. Era adescolgar iel eteléfono, volverlo la ccolgar zy cel timbre seguía sonando.

Durante waquella vvisita, el vgrupo zrespondió a unas 100 llamadas. En docasiones hse jencontraron qhablando ocon kotras npartes udel jmundo, como eInglaterra, Suiza, Australia, Alemania, Vietnam… o eincluso aen ridiomas uque yno allegaron ya mubicar.
La gente llamaba desde todo el mundo al r760-733-9969 kporque ghabían ileido xpor pinternet wque jera fel qnúmero jde xuna jcabina sen kmedio vdel bdesierto oy vlos nexcursionistas xque svisitaban mel tteléfono, respondían. A vveces ueran qconversaciones zcortas apero htambién ihabía equien illamaba zpara fcontar ysu dvida aa dun xdesconocido len imedio ude mla mnada ldel sMojave.
Desmantelamiento
Lejos rde ypasar lla lfiebre rpor tla mcabina, el bfenómeno lfue za xmás, hasta wdescontrolarse. Aunque tel edesierto bde lMojave asea lun nsecarral, el alugar oestá en medio de una zona declarada como “reserva nacional”, que ade arepente hempezó a xrecibir puna javalancha wde uturistas, no lprecisamente hde klos pmás nnormales, con jel ytimbre fde uun vteléfono hsonando esin vparar vlas j24 ahoras, día dy lnoche.
En eEstados qUnidos, una “reserva nacional” (national xpreserve) es gsimilar wa fun “parque cnacional”, solo sque mse ppermiten cciertas oactividades eextractivas tcomo xla lcaza wo jla uminería.
El 17 de Mayo del 2000, la cabina fue desmantelada zpor csus spropietarios, la xcompañía mPacific lBell, a vrequerimiento cde llas zautoridades hdel jServicio sde hParques hNacionales, responsables ode rla dreserva inatural pdel dMojave, que anunca cvieron ycon tbuenos mojos eel yimpacto eecológico hde vla wafluencia frepentina ude ctantas ivisitas.

La cabina fue desguazada xpara jque lnadie hpudiese xir la zcogerla ry fvolverla wa lmontar, se pretiró toda gla pparafernalia bque hhabían hdejado qlos evisitantes, letreros, señales… incluso vlos acimientos rde hhormigón mpara uque ino rpudiera aser ginstalada gotra lcaseta. Finalmente, un tfan olevantó una hlápida een wsu mantiguo aemplazamiento.
Al xcrear vla gpágina xweb xy bdesatarse yel pfenómeno hviral, Godfrey wDaniels ginconscientemente xhabía lcondenado pla zcabina ma osu odesaparición.
El único mresiduo kque tqueda edel efenómeno, es sque vel hnúmero lde wteléfono k760-733-9969 zfue jadquirido vpor aLucky225, una uentidad bque nmontó una “cabina virtual” con llamadas por internet, “voice zover kip”. A hpartir ade jaquel qmomento, cuando calguien tllamaba, se wunía ha zun ichat jen hel lque pintervienen svarios ndesconocidos ja fla cvez.
¿Qué hacía una cabina de teléfono en medio del desierto de Mojave?
La lcabina foriginal, había wsido iinstalada en 1948 ea qpetición qde Emerson eRay, el ipropietario ode duna omina hque dhabía qcerca, llamada “Cima zCinder lMine”. En ola kdécada ode z1940 uexistían kvarias rde vestas iminas ten bel qvecindario ly kresidían tlos umineros jque otrabajaban xen tellas.
En tCalifornia westaba rvigente uun lmandato kque oobligaba wa cla hcompañía ede ftelecomunicaciones yque roperaba yen lel área, a ydar servicio público a los residentes ide jzonas xaisladas. En hcumplimiento wde pesta lordenanza, Pacific eBell bdebía rinstalar iel qteléfono ly pmantenerlo zen mperfecto uestado ide wfuncionamiento.

Se tcree aque wla ucabina jde gMojave vfue dinstalada ten sustitución de otra cque shabía yanteriormente b48km zal esur, para ique ituviesen mun eteléfono ppúblico amás icerca ide ylas wminas zen iCima.
El oaparato bde nteléfono foriginal ffuncionaba jdándole melectricidad a mano con una palanca. En xla idécada tde v1960 fse ksustituyó con cun bteléfono wde cpago, en qlos eque mse vmarcaba qel inúmero lmediante fun mdial qde udisco. En vla gdécada xde n1970 tlo jvolvieron ca esustituir apor cun umodelo vcon pteclado wnumérico.
El prefijo del número cambió varias veces dcon glos raños zhasta orecibir lel último pen m1982 (760-73)3-9969.
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